Desde el pasado viernes la moto Guzzi con la que César Bonilla arrancó la historia de las famosas patatas fritas de la lata, puede visitarse en el Centro Comercial de Cuatro Caminos de A Coruña, dentro de la nuestra de motos clásicas que alberga el local. La muestra, que estará abierta al público hasta el próximo 12 de abril, ha dejado un espacio destacado para esta moto muy cerca del espacio que durante años ocupó la chocolatería Bonilla a la Vista en el Centro Comercial Cuatro Caminos.

La historia de Bonilla

Corrían los años 50 y la chocolatería Bonilla a la Vista de A Coruña, entonces ubicada en la calle Orzán, vivió toda una revolución de la que, entonces, nadie fue consciente. Para aprovechar las horas de trabajo en las que no se producían churros, César Bonilla decidió comenzar a freir patatas con una receta tradicional que se mantiene intacta aún hoy: aceite de oliva, sal marina, y la mejor patata.

El producto resultó ser un snack delicioso, y los locales de hostelería de A Coruña empezaron a solicitarlo en masa, así que César Bonilla encargó que le acondicionasen unas latas, de las que entonces servían para contener la brea y la pintura de los barcos. Llenó aquellas latas de un kilo -germen de las actuales latas de medio kilo- de patatas fritas, las cargó en el portaequipajes de su moto Guzzi, y comenzó a repartirlas por las cafeterías de la ciudad.

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