En 2013 una desconocida se colaba entre los diez finalistas del Premio Planeta. Era Yolanda Cruz, que once años más tarde sigue sorprendiendo al mundo editorial presentando Sin Latido, su primer policial, una novela negra situada en La Línea de la Concepción. Allí aparece el cuerpo de Celeste, que ha ido a morir al lugar donde veraneaba. Olivia llega tarde a la llamada de auxilio, pero su amiga le ha dejado como legado un diario personal y un archivo inesperado: numerosa documentación sobre el trágico suceso que acabó con la vida de uno de los chicos de la pandilla hace un par de décadas.


Carlos Roma: El diario de un muerto siempre es un recurso narrativo muy atractivo.

¡Y éste no es un diario al uso! Celeste lo escribe para poder explicarse, para decir lo que piensa del pasado. No quería presentarla como la típica victima alrededor de la cual giran el resto de los personajes. Quería que el lector conociese su vida, sus preocupaciones y todo lo que pasaba por su mente. Celeste necesita cerrar heridas después de tanto tiempo arrastrando secretos. Y es por eso que vuelca toda su confianza en Olivia. Cree que es la única persona que puede ayudarla, pero su amiga llega tarde. Y ya no solo se dedica a leer. Olivia se involucra tanto que pone en riesgo su vida.


-¿La verdad puede estar envenenada?
A pesar del peligro, Olivia comienza a investigar. Avanza y no sabe qué decisión tomar. Conoce secretos, pero también tiene lealtad y amor hacia los suyos. Les ha hablado directamente y ellos optan por ignorar el tema ¿Qué hacer? No quiere poner a nadie en el punto de mira de la policía. Realmente no sabe qué pasó. Además, la muerte de Celeste, seguramente, haya sido un suicidio ¿O un accidente? ¿O un asesinato? En esta vorágine contradictoria de Olivia, me gustaría que el lector se preguntase, ¿si estuviese en su misma situación, hasta dónde podría llegar para proteger a mi familia?

Sumergirse en una novela negra, puede tener algo de bajada a los infiernos.
He investigado mucho con un amigo que es policía porque me gusta crear realismo. No quiero dejar flecos sueltos. También me he tenido que documentar profundamente sobre las labores de psiquiatría. Es un trabajo complicado y a veces te encuentras con datos que resultan escalofriantes. Por ejemplo, existe un alto número de suicidios entre mujeres embarazas. No fue nada fácil leer y releer ese tipo de artículos.


Yolanda Cruz presenta una novela que gira en torno al dilema de la mentira para proteger a quienes queremos

-A pesar de ser tu cuarta novela, Sin Latido ha tenido que esperar a que llegase su momento para ver la luz.

Publicar nunca ha sido fácil. A mí cada publicación me ha costado y por eso quise esperar. Es complicado publicar de cualquier manera y con cualquier editor. Escribí Sin Latido en 2017 y parecía que todo iba sobre ruedas, pero llegó la pandemia y desapareció la emoción. Como me interesa mucho la profundidad de los personajes, este tiempo facilitó que siguiese trabajando en ellos, dándoles mucha más vida. Y entonces llegó la oportunidad a través de N de Novela, sello del grupo Planeta. A veces soy poco de bullita, pero escribiendo las prisas nunca son buenas.

-No es casual que el mar rodee de misterio a los personajes.
Para nada. Necesito sentir el mar a diario. Me gusta todos los meses, no solo en verano. Disfruto viéndolo revuelto o escuchando las olas cuando estoy acostada. Y tengo una asignatura pendiente con él: conocer el vuestro, disfrutar del mar del norte.

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