Hasta el 31 de agosto podremos ver en el Espacio de Arte de Roberto Verino la muestra «Puertos de la Antigüedad» de José Monjardín Fernández.

Al propósito de la colección dice el artista: <<Las formas clásicas de la arquitectura de la antigüedad emanaban del estado de ánimo de sociedades que inauguraban las playas de la civilización. Proclamaron su más que legítimo orgullo levantando hacia el cielo la más armoniosa y ordenada piedra, un homenaje propio a su fascinante diálogo con el tiempo, el vertiginoso inquilino de los universos. Al menos 293 olimpiadas duró el viejo proyecto fundacional. Sería impensable que las acrópolis no dominasen sus ciudades, su función se sabía trascendental: abastecer desde lo alto y con sus obras siempre vivas, el sentido y la continuidad de aquella gran aventura. La convivencia. Estos mil años sí que son el patrimonio de la humanidad.
A día de hoy, es un hecho que las formas clásicas, los dioses, todos unos detrás de otros, los misterios y hasta las ilusiones o los proyectos, yacen desbaratados o vagan y deambulan en desbandada, incrédulos ante la enorme usurpación de los contables del desaguisado actual>>.


Los cuadros
<<Es apenas en el húmedo hummus de nuestro humor y nuestra humildad donde la humanidad puede laborear la siempre delicada tarea de la esperanza. Este ha sido el sistema. Los materiales que se han empleado son materias primas y materias hermanas; valores sustraídos y nada de valores añadidos por ninguna parte; desorden previo como un pequeño infinito de juguete. Las andanzas, el impulso del escarabajo que mueve el mundo, esto es cierto, se ha comprobado recientemente o también de los siete toros que agitan el firmamento desde el gran norte. Pericias al tuntún en tierra de nadie, en tierras bajas y a veces en tierras altas, y es que, tanto insiste la cosquilla que, de cuando en cuando, hasta da su fruto la quimera>> reflexiona José Monjardín.

Roberto Verino y el autor en la exposicion

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