Natalia de Santiago publica Emprende en positivo, una guía que promete desvelar todo lo que los emprendedores necesitan saber para ganar dinero con sus negocios. Además, la autora incide en la importancia de la planificación para dotar a nuestros hogares de una buena salud financiera.

Desde fuera el emprendimiento es representado como un paraíso, un lugar de libertad e ilusión al que todo ser humano desearía llegar. Pero desde dentro, lo que narran los emprendedores se acerca más a un sufrimiento sin fin, una constante de dolor.

Siempre se cuenta la historia que ha terminado en éxito. Parece que se les olvida el sufrimiento del camino y hablan desde la meta. ¡A nadie se le pregunta mientras corre la maratón! Se vende una imagen muy distorsionada de lo que es el emprendimiento: llegar y besar el santo o trabajar en remoto desde una playa de Bali. Y, además, está toda la generación de startuperos, un tipo de persona muy concreta, esos nómadas sin cargas personales y súper jóvenes. Si tuviesen una familia y un par de obligaciones, no podrían llevar el tipo de vida que exhiben.

Se cuenta y publicita una cosa que no es compatible con la existencia de la mayoría de los mortales y que, realmente, le ha ido bien a poquita gente.

Dicen que un rico siempre vive por debajo de sus posibilidades.

Un rico sí, siempre. Si viviese por encima no sería rico. A ver, pero vivir por debajo de sus posibilidades, para según que rico, puede suponer grandes lujos. También es verdad que mucha gente que ha hecho fortuna son personas que en lo material no tiene unas necesidades brutales ni valora lo caro.

España, el país de la picaresca donde siempre se ha mirado mal al ahorrador, al que controla sus finanzas.

Porque parece que ahorrar es de pobres. No nos damos cuenta que los ricos ahorran muchísimo, lo que pasa es que le ponen otro nombre. Le llaman inversión, creación de patrimonio o acumulación de riqueza, pero al final es ahorro. Sin embargo entre la gente normal tenemos un poco esa sensación de que el ahorro es una cosa de pobres. Y, al final, es la pescadilla que se muerde la cola porque esa actitud nos lleva a ahorrar menos y nos mantiene más pobres.

Si alguien decidiese ahora mismo establecer algo de control sobre sus finanzas, ¿qué sería lo básico para empezar?

Un colchón de emergencia equivalente a tres meses de sueldo neto. Para lo que pueda pasar, porque siempre van a aparecer imprevistos. Este es el básico imprescindible. Y luego el presupuesto, la herramienta más poderosa para llegar a fin de mes (y a fin de año) con tranquilidad y holgura. Además, hay que tener muy controlado el nivel de deuda: que las cuotas de todos los créditos, incluyendo la hipoteca, no sumen más de un 40%. Una deuda sana supone no hipotecarse por encima de tus posibilidades, que en España se ha hecho mucho.

Si empezamos por ahí y nos da el presupuesto para ahorrar por lo menos un 10% de nuestros ingresos, sería perfecto.

¿Alquilar es tirar el dinero?

No. Alquilar es un gasto como otro cualquiera. La vivienda es un gasto muy necesario.

Comprar una vivienda es una forma muy buena de ahorro a largo plazo. Sobre todo, de cara a la jubilación es una ventaja aplastante, pero la compra empieza a ser mejor que el alquiler, financieramente hablando, pasados varios años. Esto depende de las circunstancias y el tipo de casa, pero pueden pasar cinco, siete o incluso diez años antes de que te compense haber comprado.

Dices que la relación con el dinero se hereda.

Se hereda como se hereda todo. Se hereda aunque no te eduquen activamente en un tema de finanzas. Aspectos como la aversión al riesgo, el espíritu emprendedor… Ese tipo de cosas se heredan, tanto las buenas como las malas. Si no educamos a nuestros hijos en estos temas, les estamos pasando una educación que se basa en la actitud que perciben que tenemos con el dinero y no siempre es lo más beneficioso.

¿Cómo se educa a un niño en finanzas?

Con los niños hay que hablar de dinero. No es necesario traspasarle todas las preocupaciones, pero sí explicarles con naturalidad la dinámica financiera del hogar. Además, para inculcar los buenos hábitos del ahorro y la planificación, la paga es muy útil. Yo, por ejemplo, a mis hijas les doy siempre la misma paga. Así aprenden que no todos meses son iguales y si en verano se quieren pegar la vida padre, pues tienen que ahorrar un poco durante el invierno.

Al final el gran secreto de todas las finanzas es muy sencillo: saber planificar. ¿Por qué? Porque te permite tomar decisiones con información.

Emprende en positivo ha sido publicado por Planeta. Las fotografías que ilustran esta entrevista son obra de Javier Ocaña.

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