Galicia ya cuenta con su «retrato genético» más preciso hasta la fecha, tras el desarrollo pionero de un estudio de secuenciación completa del genoma sobre una muestra representativa de la población gallega por parte de investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), del Instituto de Investigación Sanitaria (Idis) y del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (USC). Este trabajo proporciona una base fundamental para comprender el diagnóstico genético de enfermedades, el diseño de estrategias de medicina personalizada y el descubrimiento de variantes genéticas con relevancia clínica.

Coordinado por los equipos de investigación multidisciplinares GenPoB y GenViP liderados por los profesores de la USC Antonio Salas Elllacuriaga y Federico Martinón Torres, este retrato genético se basa en la secuenciación completa del genoma, lo que permite un análisis exhaustivo del ADN en Galicia con la mayor resolución disponible actualmente. Como explican Antonio Salas y Federico Martinón, el resultado “permite reconstruir la historia demográfica y el perfil genético de la comunidad con un nivel de detalle sin precedentes, a la vez que abre una ventana al futuro de la medicina personalizada en Galicia”.

Para el desarrollo de la investigación se analizaron 1100 genomas completos, incluyendo individuos gallegos, referencias internacionales y cientos de muestras de otras regiones de la Península Ibérica. Esta comparación ha permitido “contextualizar los datos gallegos dentro del panorama genético más amplio de la Península, revelando sus particularidades, sin perder de vista las conexiones compartidas”, aclara Antonio Salas.

Idiosincrasia genética gallega

El equipo de investigación señala que, si bien la mayor parte del ADN se comparte con otras poblaciones ibéricas y europeas, la población gallega “oculta una sorpresa histórica en su genoma: alrededor del 15 % de su perfil genético actual tiene raíces en el norte de África y Oriente Medio”, aclaran los investigadores. A la luz de los datos, el equipo sitúa esta influencia en épocas anteriores a la expansión islámica iniciada en el año 711. “Este legado parece haber llegado mucho antes, entre los siglos VI y VII”, especifican. Los datos apuntan a “un posible goteo genético de origen norteafricano y oriental que habría comenzado en época romana, cuando la antigua Gallaecia mantenía contactos marítimos y comerciales con zonas del Mediterráneo y el norte de África.

En opinión de Antonio Salas, “este hallazgo no sólo cambia la narrativa simplista tradicional sobre el origen de esta huella genética, sino que también reabre el debate sobre la intensidad y el alcance de las conexiones transmediterráneas que ya existían mucho antes de la invasión musulmana. Galicia, históricamente considerada un rincón remoto de Europa, se revela ahora como una tierra abierta al intercambio y la movilidad durante siglos”. Los autores señalan que la variabilidad africana es “ligeramente mayor en el sur y sureste de Galicia, lo que sugiere que esta pudo haber sido su principal puerta de entrada”.

El estudio del ADN también permite obtener una imagen con un alto grado de detalle, ya que proporciona información sobre cómo se transmite esta herencia: principalmente por vía paterna, ya que hasta un 21% de los linajes masculinos tienen orígenes norteafricanos, especialmente relacionados con poblaciones bereberes como los mozabíes. En opinión de Antonio Salas, “este patrón apunta a migraciones probablemente asociadas a intercambios comerciales, actividades militares, trata de esclavos o redes de movilidad a través del Mediterráneo mucho antes de la ocupación islámica. Galicia, en el extremo noroccidental de Europa, se confirma así como un cruce de caminos más diverso y antigua de lo que se podría imaginar a primera vista”.

Homogeneidad genética

Este último estudio muestra un patrón de homogeneidad genética de la población gallega, con una realidad más cohesionada de lo que cabría esperar con los datos existentes hasta la fecha. Una homogeneidad que contrasta con otras regiones de la Península Ibérica, donde las montañas y otras barreras naturales podrían haber favorecido una mayor fragmentación poblacional. “En Galicia, la geografía favoreció la mezcla: sin grandes obstáculos internos, con una pequeña red de núcleos rurales distribuidos por todo el territorio y una larga tradición de movilidad por mar, a lo largo de las rutas comerciales romanas o a través del Atlántico, la población gallega estuvo históricamente conectada”, explica Salas Ellacuriaga.

El catedrático de la USC concluye que “el resultado es una estructura genética uniforme, donde la endogamia o el aislamiento tienen un impacto mucho menor de lo que se creía. En la práctica, Galicia, un territorio aparentemente periférico, se revela como un punto de encuentro genético más integrado y dinámico de lo que se suponía”.

Medicina personalizada

Uno de los aspectos más innovadores del estudio es su capacidad para dibujar, por primera vez, un “mapa de riesgo genético” de enfermedades comunes en Galicia. Así, el equipo científico identificó cómo se distribuye la susceptibilidad genética a enfermedades como la diabetes tipo 2, el Alzheimer o el cáncer en las diferentes comarcas gallegas. Las mediciones revelan que, si bien Galicia es una región genéticamente homogénea en términos generales, existen matices locales relevantes: “aunque los resultados son preliminares, indican que las zonas de interior presentan un riesgo genético ligeramente mayor para enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2, y las zonas costeras muestran una mayor propensión a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la cardiopatía isquémica o el cáncer de ovario, pero menor para enfermedades mentales como la esquizofrenia”. Además, añade Salas, algunos gradientes de riesgo están muy bien definidos; “por ejemplo, la fibrilación auricular tiene un riesgo creciente del sur de Galicia al norte”.

Estas diferencias parecen tener raíces profundas, posiblemente asociadas a patrones históricos de migración, mestizaje genético y pequeñas variaciones en la consanguinidad a lo largo de las generaciones. Estas diferencias observadas en los mapas de este estudio abren la puerta a futuras estrategias de prevención más precisas, adaptadas a la realidad genética de cada territorio. Federico Martinón explica que “si bien hoy en día no es factible implementar estas campañas de salud a escala comarcal o municipal, este tipo de información nos permite explorar nuevas líneas de investigación y una planificación preventiva más precisa”.

Galicia, referencia esencial para a medicina de precisión

Más allá de su interés histórico, este estudio tiene importantes implicaciones para la biomedicina en Galicia: ayudará a comprender las acciones que se están llevando a cabo en los programas de cribado poblacional y ofrece una plataforma para definir los límites, por ejemplo, del alcance de la farmacogenómica y las terapias individualizadas a nivel regional, es decir, el nicho de la genómica responsable de comprender cómo la identificación de variantes locales puede afectar la metabolización de los fármacos y optimizar los tratamientos, ajustar las dosis y minimizar los efectos adversos. “Gracias a este mapa genético se podrá pensar en rediseñar estrategias de cribado más precisas y adaptadas a las necesidades reales de la población gallega, algo especialmente relevante en etapas clave como la infancia o la adolescencia, donde estas intervenciones preventivas pueden tener un mayor impacto a largo plazo», explica Martinón.

Además, se identificaron variantes genéticas infrarrepresentadas o ausentes en bases de datos internacionales como 1000 Genomes o gnomAD de manera que se pone de manifiesto una deficiencia importante en la investigación genética global, como la escasa representación de muchas poblaciones regionales, explican.

Salas concluye que «además del interés académico, el atlas genético gallego no solo reescribe aspectos clave del pasado de Galicia, sino que también constituye una valiosa herramienta para construir su futuro sanitario».

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