La investigadora gallega Marisol Soengas y el anestesiólogo y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) Emery Neal Brown han sido investidos este miércoles doctores honoris causa por la Universidade da Coruña (UDC). La ceremonia se celebró en el Paraninfo del Rectorado bajo la presidencia del rector, Ricardo Cao.

El solemne acto académico contó con la participación de Javier Cudeiro Mazaira y María Esperanza Cerdán Villanueva como padrinos de los dos científicos homenajeados.

Durante su intervención, Ricardo Cao destacó que las contribuciones de Soengas y Brown «cambiaron la manera de entender realidades fundamentales de la condición humana»: la conciencia y el cerebro, en el caso del profesor estadounidense, y el cáncer y los mecanismos de la enfermedad, en el de la investigadora gallega.

Emery Brown reivindica la anestesia como herramienta para estudiar el cerebro

Emery Neal Brown fue el primero en recibir la distinción. Considerado una de las principales figuras de la ciencia biomédica internacional, su trabajo ha transformado la comprensión de la anestesia general, la conciencia y el funcionamiento del cerebro humano.

En su discurso, titulado «Descifrando la dinámica del cerebro inconsciente bajo anestesia general», Brown explicó que la anestesia no equivale al sueño ni supone que el cerebro se encuentre apagado. Por el contrario, genera estados organizados de actividad cerebral que pueden observarse mediante un electroencefalograma.

El investigador mostró cómo los diferentes anestésicos, sus dosis y las características de cada paciente producen patrones específicos de actividad cerebral. Como ejemplo, se refirió al propofol, uno de los fármacos anestésicos más utilizados, y explicó que la monitorización con electroencefalografía permite identificar la transición desde la sedación hasta los distintos niveles de inconsciencia.

Brown defendió el potencial de estos avances para ajustar mejor las dosis, reducir los tiempos de recuperación y limitar posibles efectos cognitivos posteriores, especialmente en pacientes vulnerables. También señaló que el estudio de la respuesta cerebral a la anestesia puede aportar nuevas claves sobre el envejecimiento, la neurodegeneración, las adicciones, el coma y otras alteraciones de la conciencia.

Profesor en el MIT y en la Facultad de Medicina de Harvard, además de anestesiólogo en el Hospital General de Massachusetts, Brown combina medicina, neurociencia, ingeniería y estadística. A lo largo de su carrera ha desarrollado herramientas matemáticas para analizar sistemas biológicos complejos y ha recibido reconocimientos como la Medalla Nacional de la Ciencia de Estados Unidos.

También fue el primer anestesiólogo y el primer afroamericano elegido miembro de las Academias Nacionales de Ciencias, Medicina e Ingeniería de Estados Unidos.

La «afouteza» de Marisol Soengas frente al cáncer

La segunda investida fue Marisol Soengas, referente internacional en la investigación del melanoma. En su intervención, titulada «Bajar a la acción en el cáncer: desde la investigación hasta la empresa y la sala de tratamiento», recorrió su trayectoria profesional a través del concepto gallego de «afouteza», entendido como valentía y determinación.

Soengas explicó que esa actitud estuvo presente en su decisión de dedicarse al melanoma por tratarse de un gran reto científico, en su etapa profesional en Estados Unidos, en su regreso a España para incorporarse al Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y en su apuesta por trasladar los resultados del laboratorio a la práctica clínica.

«Una de las grandes satisfacciones de mi trayectoria profesional es ver cómo los resultados del laboratorio se extienden más allá de las publicaciones científicas», señaló.

La investigadora recordó también su participación en organizaciones como la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), que llegó a presidir, y su implicación en campañas de divulgación, en la defensa de una financiación adecuada para la investigación y en la reivindicación de la visibilidad de las mujeres científicas.

Soengas relató, además, que esa «afouteza» fue fundamental para afrontar el cáncer en primera persona.

Durante su discurso, recuperó una frase del personaje Balbino, creado por Xosé Neira Vilas: «Nosotros venimos al mundo con una alforja de preguntas». Para la científica, son las preguntas que se escogen, la forma de abordarlas y la capacidad para renovarlas las que permiten avanzar en el conocimiento.

La investigadora reclamó también que las personas con cáncer no se sientan desamparadas por falta de información y pidió acelerar la llegada de los avances científicos a los pacientes.

«No basta con avanzar en investigación. Es necesario garantizar un acceso más rápido a los tratamientos», afirmó. Aunque actualmente es posible secuenciar completamente un tumor y desarrollar diagnósticos moleculares más precisos, advirtió de que muchos de estos avances todavía no llegan a los pacientes debido a su coste y a la falta de infraestructuras.

«La ciencia no es patrimonio exclusivo de la comunidad investigadora. Es un valor colectivo. Defenderla significa contribuir a mejorar la cantidad y la calidad de vida en beneficio de toda la sociedad», concluyó.

Una universidad abierta al mundo

El rector de la UDC señaló que los nombramientos como doctores honoris causa constituyen un acto de gratitud hacia el pasado, pero también una declaración de principios de cara al futuro.

«Cuando una universidad decide quién merece ocupar un lugar entre sus referencias simbólicas, está definiendo también quién quiere ser ella misma», aseguró Ricardo Cao.

El rector defendió una Universidade da Coruña abierta al mundo, comprometida con el poder transformador de la ciencia y convencida de que la investigación avanzada y la formación de las nuevas generaciones forman parte de una misma misión.

«El conocimiento solo alcanza plenamente su sentido cuando se pone al servicio de la sociedad», afirmó.

Cao destacó que Soengas y Brown comparten dos trayectorias científicas extraordinarias, con publicaciones y reconocimientos internacionales, pero subrayó que su principal aportación se encuentra en haber cambiado la forma de comprender aspectos esenciales de la vida humana.

Marisol Soengas se doctoró bajo la dirección de Margarita Salas en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y desarrolló parte de su carrera en Estados Unidos. En 2008 regresó a España para liderar el Grupo de Melanoma del CNIO.

Sus investigaciones han permitido avanzar en el conocimiento de los mecanismos moleculares del melanoma, identificar nuevas dianas terapéuticas e impulsar la medicina translacional. Su trayectoria ha sido reconocida con galardones como el Premio María Josefa Wonenburger Planells, el Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular y el Premio Fernández Latorre.

Con la concesión de estas distinciones, la Universidade da Coruña reconoce no solo la excelencia científica de ambos investigadores, sino también su compromiso con la formación, la transferencia de conocimiento y la aplicación de la ciencia en beneficio de la sociedad.

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