El cementerio coruñés de San Amaro acogió este sábado un homenaje a Alejandro Pérez Lugín con motivo del centenario de su fallecimiento. El escritor, periodista y cineasta, estrechamente vinculado con Galicia, está enterrado en este camposanto desde su muerte, ocurrida el 5 de septiembre de 1926.

El acto fue promovido por la Asociación de Antiguos Compostelanos y el Museo Casa de la Troya, con la colaboración de la Tuna de Veteranos de A Coruña y la Asociación de la Prensa de A Coruña.

La ceremonia consistió en una ofrenda floral ante la sepultura de Pérez Lugín. Durante el acto intervinieron el presidente de la Asociación de Antiguos Tunos Compostelanos, Benigno Amor; el presidente de la Tuna de Veteranos de A Coruña, Domingo Álvarez; y la presidenta de la Asociación de la Prensa de A Coruña, Doda Vázquez.

El homenaje concluyó con una actuación musical conjunta de Troyanos de Compostela, la agrupación de pulso y púa del Museo Casa de la Troya, y la Tuna de Veteranos de A Coruña, que interpretaron varias piezas junto a la tumba del escritor.

Una vida estrechamente ligada a Galicia

Alejandro Pérez Lugín nació en Madrid el 22 de febrero de 1870 y falleció en O Burgo, en Culleredo, el 5 de septiembre de 1926. Su relación con Galicia estuvo presente desde su infancia, ya que su madre, María Josefa del Carmen García Lugín y Castro, era natural de Santiago de Compostela y prima de Rosalía de Castro.

En 1883 se trasladó con su familia a Santiago, donde posteriormente estudió Derecho. Aquella etapa universitaria serviría de inspiración para su obra más conocida, La casa de la Troya, novela en la que retrató la vida estudiantil compostelana de finales del siglo XIX y que más tarde también llevaría al cine.

Precisamente, el Museo Casa de la Troya de Santiago recrea en la actualidad aquella antigua pensión de estudiantes y el ambiente universitario que Pérez Lugín inmortalizó en su obra.

El escritor mantuvo también una estrecha relación con la ciudad de A Coruña. Tras su fallecimiento, el Ayuntamiento se encargó de organizar su entierro y sobre su sepultura se colocó una escultura yacente realizada por el escultor Bonome. La ciudad le dedicó además una calle en la Ciudad Jardín.

En su testamento, Pérez Lugín dejó también un legado a la Asociación de la Prensa de A Coruña para la creación de un premio de periodismo que lleva su nombre.

En el cementerio de San Amaro descansa cerca de otras figuras vinculadas a la tradición troyana, como el abogado Manuel Casás, que fue alcalde de A Coruña y presidente de la Real Academia Galega, y el periodista Alejandro Barreiro, director de La Voz de Galicia entre 1914 y 1937.

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