En plena búsqueda de soluciones innovadoras ante la crisis de la vivienda, Enríque Ramírez, máximo responsable de Pladur, ha elegido A Coruña como punto de partida de una gira ibérica con la que la compañía quiere mostrar su apuesta por nuevos sistemas constructivos. Con más de tres décadas vinculado a la empresa, Ramírez visitó Galicia para presentar la fachada ligera Exo al sector de la edificación y, al mismo tiempo, reflexionar sobre uno de los grandes retos actuales: el acceso a la vivienda. No es casualidad que el arranque tenga lugar en nuestra comunidad, que define como un “laboratorio” por sus duras condiciones climáticas (viento, humedad y temperaturas extremas), idóneas para poner a prueba soluciones orientadas a la durabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad.
En un contexto de escasez de vivienda y aumento de precios, ¿qué alternativas viables existen para la creación de viviendas de forma más eficiente?
En el contexto actual, es fundamental cambiar el enfoque tradicional de generación de vivienda. No todo pasa por desarrollar nuevo suelo, que además suele implicar largos plazos administrativos y altos costes. Existen alternativas muy viables que permiten actuar de forma más rápida y eficiente, como la rehabilitación del parque existente, la densificación de entornos urbanos ya consolidados o incluso la posibilidad de incrementar la altura de edificios ya habitados, siempre que la normativa lo permita.
España cuenta con un parque inmobiliario envejecido que, en muchos casos, no responde a los estándares actuales de eficiencia, confort o habitabilidad. Actuar sobre este parque no solo permite mejorar la calidad de vida de los usuarios, sino también generar nuevas viviendas en menos tiempo y con menor impacto ambiental. En este sentido, las soluciones constructivas industrializadas y en seco permiten intervenir de forma ágil, reduciendo tiempos de ejecución, molestias para los usuarios y costes asociados a la obra.
Además, este tipo de soluciones facilita una mayor precisión en el diseño y ejecución, lo que contribuye a optimizar recursos y a responder con mayor rapidez a la creciente demanda de vivienda.
Desde su experiencia en el sector, ¿cree que la industrialización de la construcción podría ser una de las claves para abaratar costes y reducir los tiempos de entrega en Galicia?
Sin duda, la industrialización es una de las principales palancas de transformación del sector. Nos permite trasladar parte del proceso constructivo a entornos más controlados, lo que se traduce en una mejora significativa de la productividad, la calidad y la seguridad.
En términos concretos, este modelo puede llegar a reducir hasta un 50 % los tiempos de ejecución y hasta un 20 % los costes, al minimizar imprevistos en obra, optimizar el uso de materiales y reducir desperdicios. Esto es especialmente relevante en un contexto como el actual, donde la presión sobre los plazos y los presupuestos es cada vez mayor.
En Galicia, además, confluyen varios factores que hacen especialmente interesante este enfoque: un parque edificatorio envejecido que requiere rehabilitación, condiciones climáticas exigentes y una creciente necesidad de soluciones eficientes y duraderas. En este sentido, sistemas como las fachadas ligeras o las soluciones en seco permiten mejorar la envolvente del edificio, aumentar su eficiencia energética y facilitar una ejecución más rápida y controlada.
¿Qué cambios normativos o incentivos públicos considera necesarios para facilitar la rehabilitación de viviendas vacías o antiguas?
Para impulsar de forma real la rehabilitación del parque de viviendas es necesario actuar en varios frentes. En primer lugar, es clave avanzar en la simplificación administrativa, reduciendo los tiempos de tramitación de licencias y eliminando barreras burocráticas que, en muchos casos, desincentivan este tipo de intervenciones.
En paralelo, es fundamental reforzar los incentivos económicos, tanto a través de ayudas directas como de beneficios fiscales, especialmente orientados a la mejora de la eficiencia energética, el aislamiento acústico o la accesibilidad. Este tipo de medidas no solo favorecen la rehabilitación, sino que también contribuyen a los objetivos de sostenibilidad y reducción de emisiones.
Por último, sería importante fomentar un enfoque más integral de la rehabilitación, que permita abordar el edificio en su conjunto —envolvente, instalaciones, distribución— y no solo actuaciones puntuales. Esto es especialmente relevante en comunidades como Galicia, donde una parte significativa del parque inmobiliario es muy antiguo y requiere intervenciones profundas para adaptarse a las exigencias actuales.
Ante la falta de mano de obra cualificada en la construcción, ¿cómo puede el sector adaptarse para seguir respondiendo a la demanda de vivienda sin comprometer la calidad?
La escasez de mano de obra cualificada es uno de los grandes retos del sector, y obliga a replantear la forma en la que se construye. En este sentido, la industrialización vuelve a ser clave, ya que permite reducir la dependencia de determinados perfiles muy especializados en obra, trasladando parte del trabajo a procesos más estandarizados y controlados.
Además, los sistemas constructivos actuales están cada vez más orientados a facilitar la instalación, mejorar la ergonomía y reducir tiempos de ejecución, lo que permite trabajar de forma más eficiente incluso con equipos más reducidos. A esto se suma la importancia de la digitalización y las herramientas de apoyo a la prescripción, que ayudan a tomar decisiones más precisas desde las fases iniciales del proyecto y a evitar errores durante la ejecución.
Por otro lado, es fundamental seguir apostando por la formación y la cualificación de nuevos profesionales, así como por mejorar la percepción del sector, haciéndolo más atractivo para las nuevas generaciones. Solo así será posible garantizar una respuesta adecuada a la demanda de vivienda sin renunciar a los estándares de calidad que exige el mercado actual.






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