Galicia llegó en 2024 a una participación en el cribado de cáncer de mama del 84,8%, según recoge el informe de situación y resultados 2013-2024 del programa gallego de detección precoz del cáncer de mama de la Consellería de Sanidade.
Este informe que avala la detección precoz a lo largo de los años como herramienta para aplicar tratamientos menos invasivos. Así, mientras en el año 2000 la mastectomía fue uno de los tratamientos en el 51,1% de los casos de cáncer detectados en la primera ronda del cribado, en el año 2023 requirieron de extirpación quirúrgica de un o de ambos senos en un 25% de los casos.
Esta cifra se redujo igualmente en el caso de cánceres detectados en rondas sucesivas del cribado. En 2000 precisaron de mastectomía un 41,8% y en 2023, el 14,38%. Esto refleja, por una parte, que los casos se están diagnosticando en un alto porcentaje en estadios tempranos y, por la otra, que se está avanzando en las técnicas de cirugías conservadoras y que se están realizando, siempre que sea posible.
La detección en fase preclínica constituye la estrategia sanitaria más determinante para mejorar el pronóstico de cáncer de mama, incrementar la supervivencia y garantizar la efectividad de tratamientos menos agresivos.
La población diana del cribado son mujeres de 50 la 74 años, a las que cada dos años se les realiza una mamografía. Galicia fue pionera en 2023 al subir la edad del cribado hasta los 74 años, teniendo como base la evidencia científica, dado que los datos indicaban que un número importante de mujeres podrían beneficiarse de un diagnóstico precoz sin incrementar determinados efectos no deseados, como falsos positivos.
Procedimiento
El sistema de invitación a participar en el cribado de cáncer de mama gallego se realiza de forma personalizada mediante carta y SMS, especificando ya lugar, fecha y hora para realizar la mamografía. En el caso de no asistencia, se emite una segunda citación de recordatorio.
Una vez realizada la mamografía, si el resultado es negativo, las mujeres reciben una sms o una carta informándolas y recomendándoles repetir el estudio cuando sean invitadas de nuevo al final de dos años. En caso de que sea necesario realizar una valoración clínica adicional para llegar a un diagnóstico, se informa por carta, en la cual se da una cita para ser atendidas en una unidad hospitalaria de diagnóstico y tratamiento.
Esta carta se remite días antes de la cita y, además, se llama a la mujer por teléfono dos días antes de la cita para confirmarla.
Desde la puesta en marcha del programa gallego de detección precoz de cáncer de mama, en 1992 se detectaron 1.851 carcinomas y 11.051 tumores invasivos, tras más de 3,5 millones de exploraciones.
El cribado demostró un beneficio en términos de mortalidad. Logró una reducción superior al 20% de las muertes esperadas en el grupo de 50-69 años, evitando 910
fallecimientos entre 1980 y 2012.
En cuanto a la supervivencia relativa (indicador que aísla la muerte relacionada con el cáncer de mama de la mortalidad general), las mujeres participantes presentan una tasa de supervivencia a los 5 años del 94,5%, frente al 83,1% de las mujeres diagnosticadas al margen del programa.
Hacia un riesgo personalizado
La Consellería de Sanidade también tiene en marcha el proyecto Genoma Galicia, que en sus primeras fases ya permitió identificar 14 mujeres con variantes genéticas de riesgo para cáncer de mama y ovario hereditario. Estas usuarias son derivadas a las Unidades de Consejo Genético de su hospital de referencia y, en general, las portadoras de las mutaciones BRCA1 o BRCA2 tienen un seguimiento intensivo con recomendaciones que incluyen resonancias magnéticas y mamografías anuales, revisiones ginecológicas frecuentes y la opción de cirugías preventivas.
Además, Galicia, lidera una investigación a nivel nacional, el proyecto Mamorisk, que pretende validar un sistema de clasificación en función del riesgo que podría permitir un cribado personalizado. El proyecto tiene como investigadores principales la Manuela Gago, de la Fundación Pública Gallega Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela, y Esteban Castelao y Carmen Redondo, de la Fundación Pública Gallega de Investigación Biomédica Galicia Sur, y cuenta con el apoyo y participación de la Dirección Xeral de Saúde Pública de la Consellería de Sanidade.
Este modelo se inspira en una calculadora en que incluir factores de riesgo, más allá de la edad como único criterio, con factores de protección frente al cáncer de mama. Así, el cribado se adapta al riesgo personalizado de cada mujer.





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